Wednesday, May 07, 2008

Satélite que salió hace mucho y hasta hoy se vio.


Mi semana ha cambiado radicalmente. De lunes a viernes, me levanto lo más temprano que puedo, a veces a las 6, a veces a las 10. Bueno, eso de la constancia no es lo mío. Voy a la agencia, trabajo, salgo, me voy al gym, lunes, miércoles y viernes a correr y martes y jueves a nadar, o al revés. Me gusta nadar. Me gusta el agua. Me hace sentir puro y limpio. También muy desocupado. Como si ahí dentro, ya no debiera nada, ya no tueviera que trabajar ni ir a fiestas ni reir con la gente. Ahí dentro se puede dormir, hacer el amor, tener sexo, jugar futbol, comer, corer y hasta nadar.
Luego me voy rapidísmo, lo más que pueda apurar al mugroso, nombra dado por Lilí al microbús que sirve de conexión entre mi casa y la ciudad, para llegar a ver los capítulos finales de la gaviota. Chale, justo el final que es el lunes no podré verlo. Ya saben las relaciones públicas. Una cena entre cliente y agencia. De esas que uno no puede faltar. (hoy ya no cuenta esto, porquye no fui a la cena y de todos modos me llevé un Ipod, quesque de agradecimiento, es lo menos que merecemos, bola de explotadores, pensé). Aquí pienso en esa extraña mezcla que confirman, sin lugar a dudas, que soy hijo de mi mamá y mi papá. Por un lado, pues ese gustito por la fiesta, la cubita, socializar, reir, bailar, que heredé de la parte Rodríguez. Por otro, ese hartazgo por lo mismo de siempre, las mismas fiestas, las mismas actitudes, la misma gente, las mismas pláticas que me hacen querer estar solo y aprovechar mejor mi tiempo, aunque sea viendo la gaviota pero haciendo lo que a mí me gusta, que heredé del lado De la Fuente. No crean, se confunde uno con tanto sentimiento encontrado. Lo cierto es que he crecido con mucha seguridad (a veces, tanta que parece egolatría o narcisismo) para poder hacer justo eso, lo que yo quiera cuando yo quiera, estar en la fiesta o alejarme del mundo y esconderme en mis propios pensamientos, gustos y soledades cuando yo quiera. Me gusta la combinación, el cambio, la sorpresa. Disfrutar por igual un partido de beis platicando de nada y de todo o bailar toda la noche hasta amanecer y luego desayunar en donde me agarre la mañana.

Bueno, los fines de semana despierto, irónicamente, más temprano y con menos trabajo que durante la semana, me hago un café, veo los Teen Titans, Legion of Superheroes y The Batman (también al día de hoy ya no aplica este comentario porque ya cambiaron la programación y han puesto un muy mal show de Spiderman, que de ser un héroe favorito cuando niño, se ha convertido en un chiste, vivo desilusionado de Spiderman) limpio aquí y allá, lavo ropa y si hay alguien, pues desayuno acompañado. De ahí al restaurante y el resto de ahí cocinando, pensando, platicando con los paisas.

Suena que es igual que siempre pero la diferencia es que ahora lo disfruto más, no sé, hay una parte de mi conciencia que se despertó y me hacen estar bien alerta en todo lo que hago. El motivo? Pues claro que el cambio de vida, la cocina, la escuela, la visión de un futuro diferente, mi green card, la gente que me rodea, Nueva York, en fin, varios. Pero el principal, mi familia. Pensar que todo esto, el esfuerzo, las ganas, los sueños, las metas, todo puedo compartirlo con mi familia, no sólo en la parte económica (que es la que más apura para poder estar todos un poco más relajados) sino los viajes, las visitas, las llamadas telefónicas, las ilusiones compartidas.

Esta será otra navidad sin mi familia, ya lo he vivido pero esta es diferente. Por muchas razones, el momento que vivo y que vivimos, la falta de mi abuela, la falta de paty (ahora sí ya se fue), los cambios, lo bueno y lo malo que ha pasado este año.

Al final, será una feliz navidad. Siempre lo es. Aún cuando murió mi abuela. Porque estuvimos juntos y porque la pudimos despedir como ella hubiera querido, con todos juntos. Siempre recuerdo esos días con mucho agrado por haber estado y haber podido abrazar a mi papá como lo hice y poder darle un masaje a mi mamá como lo hice y haberla escuchado llorar como lloró porque cuando uno está lejos se busca sus momentos para desahogar y sentir todo lo que uno no ha compartido en otros momentos y haber estado y haber llorado juntos y compartido todo era como haber estado en la muerte mi tío Gonzalo o en las urgencias de Karla o en las separaciones de Lupita y Dulce, en la de Juan estuve un poco más porque ya ven que la Lola era bien chismosa y se la pasaba contándome (ja). O en los cumpleaños del Mirey, Karlola, Ani o el Pelón.

No crean, sí es difícil pensar en todo lo que uno se pierde y deja de compartir pero supongo que es el precio por los sueños tan indefinidos, tan grandes pero al mismo tiempo tan intangibles, tan inexistentes, tan sin forma. Es difícil porque salen las dudas, las ilusiones se pierden, se borran. Uno las olvida, se pierde en la búsqueda y de pronto ya no sabe si ese era el sueño o era otro o si era el propio o era el de otra persona.

Pero todo vuelve al redil y el corazón y la mente son uno otra vez. Y los sueños vuelven a tomar forma y a existir y a ser una realidad más que un sueño y toman la forma de mi familia. Cada sueño toma la forma de cada uno de ustedes. Y son mi mamá, mi papá, Lupita, Dulce y Juan (los niños merecen apartado especial).

Creo que son como visitas conyugales en la cárcel. Los veo tan poco que se vuelven bien intensas y uno saca todo lo de uno o dos años en las dos semanas o el mes que nos vemos.

Creo que por eso discuto tanto con mi papá o regaño tanto a mi mamá. Es esa necesidad de decirles que los extraño mucho que me cuesta mucho trabajo no verlos diario y sólo compartir las cosas por teléfono, que me cuesta trabajo preguntarle a mi mamá por mis tíos y no asistir a las fiestas de la familia y no poder abrazar a mi tío Renato o a mi tío Manolo o divertirme con la tía Lulú y sus ideas o con mi tío Pancho y sus obsesiones. Que me cuesta trabajo platicar con mi papá del fut, de los toros y del beis y pensar que se va sólo y que me muero de ganas de ir con él y de invitarle las chelas y los tacos y platicar de todo, hasta de política.
Y sí, porque cuando regaño a mi mamá es como decirle que la quiero con todo el corazón, que me preocupa mucho, que no quiero que nada le pase, que me siento mal y frustrado por no poder cuidarla y verla todos los días y darle un masaje cada fin de semana para que saque todo eso que se guarda y que nos aguanta y que sólo comparte cuando no puede más. Es como decirle que es mi vida y que gracias a sus propios sueños estoy aquí. Decirle que ese amor infinito, ese aguantar, ese valemadrismo por las cosas que no importan las traigo bien adentro gracias a su ejemplo, gracias a su amor, gracias a su inteligencia y sabiduría para saber diferenciar entre lo que importa y lo que no y fijarse justo en eso, en lo que importa, en las cosas buenas de la gente, en el perdón, en el cariño, en la familia. Decirle que ha surtido efecto su esfuerzo por mantenernos unidos a la familia, por querernos y aceptarnos como somos, por pensar y estar al alba con cada uno de ellos, aun cuando vivan en Ciudad Obregón o en Australia, que me da gusto sea la mamá de todos, porque es tan grande su corazón y tiene tanto amor por dentro que le alcanza para ser la mamá de todo el mundo. Hasta de sus hermanos. Decirle que es lo que conozco como amor al prójimo, mi corazón, mi sobriedad, mi tranquilidad, mi paz, mi perdón, mis noches y mi descanso.
Cuando peleo con mi papá, en cambio es una forma de decirle que no estoy de acuerdo con él, que definitivamente no logró lo que logró ni es tan grande como es, gracias a que el PRI estuvo 70 años en el poder o que el sistema lo permitió. Es porque él es tan grande, tan fuerte, tan hombre que lo hubiera logrado en cualquier parte del mundo. Es decirle que no le debe nada a nadie y mucho menos al maldito sistema que nos ha mantenido malviviendo durante tanto tiempo, que todo se lo debe a sí mismo, a su esfuerzo, a su trabajo, a sus madrugadas para lavar el auto, a su rectitud, a esa combinación de lo mejor de Jorge Bueno y Pedro Malo que lo hacen, por lo menos para mí, lo más cercano a una idea de Dios y de como deberían ser las cosas. Como deberíamos ser todos. Que siempre he creído que si existe Dios, seguro es como mi papá. Inmenso, poderoso, sabio, recto, duro, y sobre todo, muy bueno. Decirle también que comparto sus ideas y que si no parece que así sea, es porque cada día intento ser como él, seguir sus pasos, parecerme más él y no lo logro y me frustro y me molesto pero al otro día me vuelo a levantar y vuelvo a empezar, con él en mente y con el sueño de poder ser, algún día, siquiera la mitad de hombre que es él. Decirle que es el hombre más grande que he conocido, que es mi ejemplo, mi héroe, mis ganas de seguir, mi fuerza, mi rebeldía, mis ganas de pelear por lo que creo justo, mi actitud ante la vida, mi preguntarme por qué es así si puede ser de otra forma, mi coraje, mi orgullo.


Hoy ya no es el día en que escribí esto. Hoy han cambiado algunas cosas pero todo sigue siendo igual. Hoy estoy más tranquilo. y entendí que no puedo estar en dos lugares al mismo tiempo. Hoy decidí dónde quiero estar y qué quiero hacer donde esté y decidí que quiero ser lo que soy, esa buena mezcla de De la Fuente y Rodríguez y aguantarme como soy y que me aguante quien quiera y quien se aviente.


Hoy ya no quiero estar en México ni en Los Angeles, ni en Nueva York. Hoy quiero estar conmigo, aquí, en este día.


Hoy se alcanza a ver este satélite que ya había slaido. Y dice así: Voy a cantarles un corrido muy mentado. lo que ha pasado allá en el rancho de la flor. la triste historia de un ranchero enamorado. que fue borracho, parrandero y jugador.

Juan se llamaba y le apodaban charrasqueado...

2 Comments:

At 12:08 PM, Blogger Javier said...

Te avientas semanas sin postear nada y de pronto vienes con una catarata de ideas, situaciones, sentimientos encontrados muy complejos.
Es bueno saber que estas bien, si llegas a venir por acá me debes unos tragos con charla borracha
Cuidese ahí

 
At 9:35 AM, Blogger Kalisaya said...

Llevo un par de horas leyendote.

Con el self-reproche de haberlo dejado de hacer y de perderte la pista.

Con la tristeza y y el "consuelo de tontos" Que en este caso es mal de dos. Por lo menos.

Con la alegria de verte vivo aunquesea en las palabras.

Con los celos poco profesionales y envidia de la mala de no poder escribir con tu frecuencia. At all.

Con la sorpresa del primer dia en que descubrí en ti un espejo, una lupa, y una frazada.

Y con un abrazo fuerte que lleva un año y medio esperando materializarse.

 

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