El que mucho abarca, poco aprieta.
Dice un refrán que mi mamá repetía cada vez que despertaba esa parte muy irresponsable, muy propositiva y muy ilusionada de la vida que tengo cada vez más dento, más escondida, más desaparecida de mi diario y que me hacía quererlo todo, comenzar cualquier proyecto, plantearme el objetivo más difícil de alcanzar o simplemente cuestionarme hasta el punto más simple y darle importancia a todo mi alrededor por más lejano que pareciera. No creo que inculcarme temor, indesición e inseguridad haya sido algo planeado por parte de mis padres, nunca lo hicieron conscientemente. Ahora sé que es lo que les tocó vivir y así les ha resultado muy bien. Pero ese es otro cuento que deberá ser contado en otra ocasión.
Hoy, esa parte aunque difícil de encontrar, ahí sigue y yo creo que el letargo le funciona porque cuando se deja venir regresa con más fuerza, no tan seguido pero sí con muchas ganas de molestar.
Hoy sé que prefiero hacer muchas cosas, comenzarlas, abarcar mucho y apretar más, lo que pueda o lo que quiera. Hasta donde me den las fuerzas y las ganas.
Son muchas? Podré con todo? Hacen falta más? Las terminaré?
Qué importa.
Hoy sé que el que mucho abarca, mucho aprieta.
Se bañan

0 Comments:
Post a Comment
<< Home