Tuesday, November 14, 2006

VOLVER. PARTE I.

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron,
con sus palidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
Tuya es su vida, tuyo es su querer,
bajo el buron mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver...
Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
que veinte anos no es nada,
que febril la mirada
errante en la sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez...

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi sonar...
Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusion,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazon.

Vivir... con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez...



Lo fácil es nomás irse y ya.

Hace no mucho tiempo creía firmemente que lo que importaba era irse, que el valor radicaba en dejar, en abandonar, en deshacerse de las cosas y los momentos. Fue algo que fui aprendiendo y formándome en la mente y el corazón por mucho motivos que iban cambiando y adaptándose a cada momento y a cada desición que tomaba. El chiste era el cambio pa no dejar de crecer, no dejar de mutar, no ser siempre el mismo, no anquilosarte. Por necesidad, por miedo, por naturaleza, por lo que fuera.
Luego, el dolor, el temor, el ya no tener un lugar, el agarrarte de lo que sea pa no sentirte tan perdido ni tan solo. El creerle a quien sea y dejar de creer cada vez menos en mi. Decía algo que vi hace mucho: "Lo logré porque no guardé nada para el regreso" y me gustó y me lo compré sin entender mucho que se refería a una situación en un lugar donde no hay otra opción que dejar y abandonar. Donde el sueño personal se convierte en una obsesión y deja de lado el lado romántico y humano de la ilusión para convertirse en un objetivo frío y banal, donde importa más el objetivo alcanzado que los medios y se está dispuesto a noguardar nada para el regreso con tal de llegar.

Hoy sé que son más importantes los medios para llegar que el objetivo.

Hoy también sé que importa más volver, sea con la frente marchita, en alto o con la cola entre las patas. Hoy sé que se puede pedir perdón sentir pena y decir chale, ya no quiero, mejor me regreso. Porque hay donde regresar y porque por suerte sí estoy guardando para el regreso.

Se bañan.


Por cierto, la introducción es un tango con letra de Alfredo Lepera y música de Gardel que en interpretación de Penélope te saca las lágrimas.

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