Monday, November 20, 2006

VOLVER. PARTE II.

Almodóvar se ha caracterizado por su "obsesión-amor-admiración" por la parte femenina del ser humano, la de hombres y mujeres. A veces, su homosexualidad lo traiciona y le gana su hipersensiblidad y se vuelve repetitivo. Hay cosas que me gustan más que otras de toda su obra. Hay cosas que disfruto, unas más chistosas que otras y otras más serias que unas pero en general, todas con la misma calidad de manufactura e igualmente expresivas. Hoy, me parece que Almodóvar está hecho un genio. Esta última es perfecta en guión, dirección, humor, drama y mensaje. Está bien seguro de lo que quiere decir y lo dice y llega.

Quizá sea le momento, la mezcla de sentimientos, el estar a la mitad del proceso, del cambio y la soledad. Quizá pensar en todo lo que la he cagado y darme cuenta que uno siempre es el mismo pase lo que pase. Que no importa lo que intentes cambiar tu interior y tu exterior, siempre serás el mismo. Sobre todo cuando está tan arraigado y tan dentro. Creo que por eso me gusto y me afectó y me dolió tanto esta peli.

Almodóvar logra decir lo que siente por las mujeres más allá de su homosexualidad. No sólo me recordó cuánto quiero a las mujeres que me rodean y la admiración que les tengo. No sólo vi a mi abuela guardando los secretos de la familia pero afrontándolos cada día. No sólo vi a mi mama llevando a una familia de 35 personas en su espalda y no dejando de entender, de apoyar ni de querer a ningún miembro. No sólo vi a mis hermanas tomando decisiones y haciéndose responsables y luchando por lo que quieren y lo creen, teniendo o no el apoyo de un hombre y de hecho haciéndose cargo de ese hombre. No sólo vi a Paty sosteniendo a una familia entera y a mí. Aguantándome todo, queriéndome como me quiere y tomando decisiones por los dos. Y después de todo, apoyándome ciegamente. Y su hermana, su cómplice en los robos, en el narcotráfico, en los asaltos a mano armada. Tan fuerte como ella, para aguantar desde atrás y dejarse venir con más fuerza cada vez. No sólo veo que prefiero estar con mujeres que con hombres, que confío más en ellas y que me gusta tener amigas.

Veo también que aunque tengas tanto amor y respeto por ellas, la condición masculina te traiciona y te hace traicionarlas. Cuando ves la peli, te das cuenta de que tu naturaleza es más débil, cobarde y mundana que la de ellas. Que en algún momento, por muy bueno y sensible y educado que seas, te gana el deseo sexual, o el egoísmo, o la gueba de entenderlas. Tedas cuenta que viven en otro mundo, que este es su mundo y que nomás estás porque sirves para algo pero que ellas se pueden hacer cargo sin que uno esté. Veo por qué son capaces de amar como de odiar, por qué son capaces de dar a luz o de matar a quien les quiere hacer algo. Veo que la podemos cagar en dos minutos y echar a la basura cualquier buen sentimiento que pudiera existir en una relación con ellas. Veo que es una mentira la liberación femenina y la mujer actual y moderna. Porque seguimos siendo los mimos, y faltándoles como les faltamos y pensando que sólo sirven para una sola cosa. Lo peor que hacemos que ellas se la crean.

Veo todo lo que he hecho y me caga y me duele aceptarlo. Como decía creo que es parte del proceso. Darte cuenta que no eres el amigo que todos esperan ni el hombre que tu familia espera ni el que una mujer merece. Duele ver que eres igual que todos y que todos somos iguales.

Creo que por eso, los homosexuales como Almodóvar se vuelven tan buenos amigos de ellas. Porque pueden estar oras dándoles un masaje sin desearlas.

Lo bueno de esta peli, como Bable y como la realidad, a diferencia de las películas más ligeras, es que no hay un final ni feliz ni triste. Todo continúa y aquí seguimos.
Pero por eso el título. Siempre queda una esperanza. Y siempre podemos volver.

Se bañan

Tuesday, November 14, 2006

VOLVER. PARTE I.

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron,
con sus palidos reflejos,
hondas horas de dolor.
Y aunque no quise el regreso,
siempre se vuelve al primer amor.
La quieta calle donde el eco dijo:
Tuya es su vida, tuyo es su querer,
bajo el buron mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver...
Volver,
con la frente marchita,
las nieves del tiempo
platearon mi sien...
Sentir... que es un soplo la vida,
que veinte anos no es nada,
que febril la mirada
errante en la sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez...

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi sonar...
Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar...
Y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusion,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazon.

Vivir... con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez...



Lo fácil es nomás irse y ya.

Hace no mucho tiempo creía firmemente que lo que importaba era irse, que el valor radicaba en dejar, en abandonar, en deshacerse de las cosas y los momentos. Fue algo que fui aprendiendo y formándome en la mente y el corazón por mucho motivos que iban cambiando y adaptándose a cada momento y a cada desición que tomaba. El chiste era el cambio pa no dejar de crecer, no dejar de mutar, no ser siempre el mismo, no anquilosarte. Por necesidad, por miedo, por naturaleza, por lo que fuera.
Luego, el dolor, el temor, el ya no tener un lugar, el agarrarte de lo que sea pa no sentirte tan perdido ni tan solo. El creerle a quien sea y dejar de creer cada vez menos en mi. Decía algo que vi hace mucho: "Lo logré porque no guardé nada para el regreso" y me gustó y me lo compré sin entender mucho que se refería a una situación en un lugar donde no hay otra opción que dejar y abandonar. Donde el sueño personal se convierte en una obsesión y deja de lado el lado romántico y humano de la ilusión para convertirse en un objetivo frío y banal, donde importa más el objetivo alcanzado que los medios y se está dispuesto a noguardar nada para el regreso con tal de llegar.

Hoy sé que son más importantes los medios para llegar que el objetivo.

Hoy también sé que importa más volver, sea con la frente marchita, en alto o con la cola entre las patas. Hoy sé que se puede pedir perdón sentir pena y decir chale, ya no quiero, mejor me regreso. Porque hay donde regresar y porque por suerte sí estoy guardando para el regreso.

Se bañan.


Por cierto, la introducción es un tango con letra de Alfredo Lepera y música de Gardel que en interpretación de Penélope te saca las lágrimas.

Monday, November 13, 2006

El que mucho abarca, poco aprieta.

Dice un refrán que mi mamá repetía cada vez que despertaba esa parte muy irresponsable, muy propositiva y muy ilusionada de la vida que tengo cada vez más dento, más escondida, más desaparecida de mi diario y que me hacía quererlo todo, comenzar cualquier proyecto, plantearme el objetivo más difícil de alcanzar o simplemente cuestionarme hasta el punto más simple y darle importancia a todo mi alrededor por más lejano que pareciera. No creo que inculcarme temor, indesición e inseguridad haya sido algo planeado por parte de mis padres, nunca lo hicieron conscientemente. Ahora sé que es lo que les tocó vivir y así les ha resultado muy bien. Pero ese es otro cuento que deberá ser contado en otra ocasión.

Hoy, esa parte aunque difícil de encontrar, ahí sigue y yo creo que el letargo le funciona porque cuando se deja venir regresa con más fuerza, no tan seguido pero sí con muchas ganas de molestar.

Hoy sé que prefiero hacer muchas cosas, comenzarlas, abarcar mucho y apretar más, lo que pueda o lo que quiera. Hasta donde me den las fuerzas y las ganas.

Son muchas? Podré con todo? Hacen falta más? Las terminaré?

Qué importa.

Hoy sé que el que mucho abarca, mucho aprieta.

Se bañan

Thursday, November 02, 2006

ALTAR

PARA LOS MUERTOS QUE FUERON HOY A LA CASA.

Miagüela, Malena y su hermana, Gonzalo y su esposa, los abuelos Rodríguez, Rosa María, Don Juan, la gorda, Huracán Ramírez, Tin Tan, Pedrito, el Cananea, Don Fernando, Casarín y como cinco más que no alcancé a ver.

llegaron bañaditos y bien enfiestados.

Babel

No es sobre el idioma. No es sobre la leyenda de la torre que cae cuando la gente deja de entenderse. No es ni siquiera sobre la comunicación. Mucho menos sobre los efectos de la globalización.
Es sobre el tipo en el metro que se molesta porque lo pisaste sin querer cuando el vagón va al tope y te exige que te disculpes. El grupo de negros que creen que porque lo son pueden hablar en el cine, echar desmadre y hacértela de pedo. El ama de casa mexicana que vive en Los Angeles a la que no le cambió la vida el nine-eleven porque ni sabe lo que es un terrorista, porque no conoce Nueva York y porque le preocupa más su estatus legal porque no puede salir y su madrina, la que la crió está muy enferma en Puebla. El tipo que culpa a las drogas, a sus papás, a sus maestros, a sus jefes, al gobierno y a quien se deje de su presente. El güey que toma todo personal, que no sabe diferenciar entre el trabajo y la vida, que pelea por todo, que habla de todo el mundo, que piensa que todos le quieren hacer mal, que se siente abusado, ultrajado y explotado y con todo, no es capaz de dejar su trabajo. La que no quiere tener una relación porque tiene miedo o gueba o es demasiado egoísta y mejor termina creyendo que es súper cool. El tipo que se quiere tirar a todas porque lo hace más hombre, más seguro y más atractivo. La niña que gusta de este hombre porque se ha tirado a todas y se ve más hombre, más seguro y más atractivo. El güey que prefiere mantener un low profile, hacerse el débil, el callado, la víctima porque no le gustan los problemas ni las confrontaciones y es el más buena onda del mundo y todos lo quieren. El tipo, normalmente su jefe, que se aprovecha de éste, no más porque es más fuerte que él. El que vive en otro país y le ha ido bien y se siente que vale más que sus paisanos no tan afortunados que son meseros o cocineros. El mismo tipo que cuando regresa a su país se siente aún mejor y más grande que los que se quedaron allá porque cree que sabe algo que ellos no saben o que ha hecho más cosas que ellos. Los que creen que ganaron cuando ganó Calderón, sin saber exactamente qué es lo que ganaron o a quién le ganaron. La niña que usa su sexualidad para hacerse valer y ser aceptada. El güey que la acepta por eso. El otro que también huye de las relaciones y no es capaz de hacerse responsable de una porque "tiene sus propios sueños". Los que creen que las drogas de ahora son mejores que las de antes. Los que creen que las antes eran mejores. El que cree que las drogas son malas y matan. El que cree que son buenas y ayudan a soportar la vida. El que cree que con votar y participar en el Teletón lo hace un buen ciudadano y que ha hecho su parte para que las cosas cambien. Los que siguen creyendo que vestirse de punk o dark o usar un piercing o un peinado dicen mucho y tienen un efecto en la gente. Los que siguen sintiendo ese efecto y creyendo que las formas son más importantes que los fondos. El que por una creencia es capaz de matar o de morir. El que cree que la virgen le cambiará la vida. El que no. La niña que vomita para estar delgada. El que se la vive en el gym para estar durísimo. El que prefiere seguir huyendo de sí mismo. El que se pasa intentando nuevas cosas cada vez sin importarle mucho si las termina o no. El que ni siquiera las intenta. La niña que no puede caminar en un parque o en la calle porque la ciudad no está construida para sillas de ruedas. El que se queja de los dobles pisos en el periférico y dice que deberían haber ampliado y mejorado el transporte público y que nunca ha pisado el metro, es más, le da asco. El que no se sube al metro de la ciudad de México porque huele feo pero sí se sube al de Nueva York porque aunque huela peor, es más cool. La que tiene que dejar su escuela, su casa, su ciudad o su país para poder ser. El que deja su tierra y se juega la vida cruzando una frontera para buscar una mejor forma de vida. El que cree que aquél deja su tierra por buscar el sueño americano. El que cree en el sueño americano. El que cree que los gringos tiene la culpa de todo. El que cree que no son culpables de nada. El que necesita viajar para hacerse valer. El que nunca ha caminado diez calles a la redonda siquiera. El que se la pasa soñando. El que no sueña.

El que aún estando en medio de Times Square rodeado de miles de personas se siente solo. El que cree que Nueva York es la mejor ciudad del mundo. El que busca explicaciones y justificaciones para Nueva York sea la mejor ciudad del mundo.

El que quiere hacer su sueño realidad a como dé lugar.

Los que no se bañan. Los que se bañan diario.

Está de más decir la recomendación cinematográfica de este post. González Iñárritu está muy cabrón. Es más grande que cualquier premio, no él sino lo que dice. El es cualquier guey pero se expresa como pocos. Babel es una película con alma.

Se bañan.